Cuatro compañeros, cero voluntarios. El primero que cede se va a los fogones.
Descubrir el juego
Son las siete y media, la nevera está llena y la cocina vacía.
Cada uno tiene su excusa, y es infalible: el trabajo, la muñeca torcida, el vídeo que se escribe solo. Mientras tanto, empujas con suavidad a los demás hacia las cazuelas.
Una receta por aquí, un utensilio por allá, el ingrediente que faltaba: en cuanto alguien lo tiene todo delante, se queda sin excusas. Y cocina.
Cuatro malísimas voluntades.
Tu personaje se sortea y se mantiene en secreto. Los demás deben adivinar qué cocina te delata.

Clovis
Encantador, locuaz, inagotable hablando de vino. Jamás ante una cacerola.

Lisa
Buen humor inoxidable, al contrario que los utensilios que pasan por sus manos.

Gabriel
Excelente en la mesa, catastrófico detrás. Sostiene la pinta, no la sartén.

Massimo
Apasionado de la cocina — la que hacen los demás. Supervisa, con amor.
Veinte minutos de mala fe.
Lo justo para pensar en pedir una pizza.
Se reparte y se calla
Tu identidad queda en secreto. Alrededor de la mesa todos se miden y nadie se ofrece.
Empuja al otro hacia los fogones
Cada turno colocas una carta de cocina ante cada rival, apostando por quién es. Bien apuntada, lo hunde. Mal apuntada, le da pistas.
El primero sin excusas cocina
Receta, utensilio, ingrediente: tres cartas de su país delante y se acabó. Buen provecho a los demás.
El plato que te delata.
Nadie cocina un bourguignon por casualidad.




El objeto que te acorrala.
Difícil jurar que no sabes usarlo cuando ya lo tienes delante.




La pieza que faltaba.
Tercera carta puesta, última excusa perdida.




